
La actualidad financiera de Melgar ha desatado un intenso debate. El proyecto de un crédito por $20.000 millones de pesos ha colocado al Concejo Municipal en el centro de la polémica, dividiendo opiniones entre la urgencia de desarrollo y la prudencia fiscal.
1. El Porqué del Endeudamiento
La administración municipal sostiene que este crédito no es un capricho, sino una necesidad estratégica. Los recursos están destinados a proyectos que el presupuesto corriente no alcanza a cubrir:
Malla vial y servicios públicos: Modernización de la infraestructura básica.
Infraestructura social: Fortalecimiento de sectores clave como salud y educación.
Cofinanciación: Garantizar la contrapartida local para atraer recursos del Gobierno Nacional.
2. Los Argumentos de la Oposición
El sector crítico y parte de la comunidad basan su desconfianza en cuatro pilares:
Sostenibilidad: ¿Es el flujo de caja suficiente para no asfixiar la inversión social futura?
Transparencia: Exigen mayor detalle técnico sobre el destino exacto de cada peso.
Compromisos previos: La existencia de laudos arbitrales y situaciones jurídicas que ya presionan las finanzas.
Presión tributaria: El temor a que la deuda termine reflejada en un aumento del impuesto predial.
Radiografía Financiera 2026
A día de hoy, el municipio ya opera bajo el Acuerdo 014 de 2025, el cual incluye las partidas para el servicio de la deuda. Esto significa que el margen de maniobra para nuevos gastos es limitado, obligando a una gestión técnica rigurosa bajo los parámetros de la Ley 358 de 1997 (indicadores de solvencia y sostenibilidad).
Análisis: Más allá del ruido político
Es fundamental abordar esta situación con realismo administrativo. El endeudamiento y la burocracia son herramientas de gobierno, no anomalías. Sin embargo, llama la atención el «show» mediático de ciertos sectores:
Incoherencia política: Resulta curioso ver críticas feroces de quienes ayer guardaron silencio o participaron en dinámicas similares. El ruido político muchas veces entorpece la ejecución de soluciones reales.
Capacidad de gestión: Hay que reconocer la voluntad de la actual administración para «poner el pecho» y tomar decisiones estructurales, asumiendo el desgaste político que conlleva buscar soluciones de fondo.
Conclusión: Las obras no se construyen con indignación en redes sociales ni con rumores de pasillo; se construyen con presupuesto y voluntad política. Si estos 20 mil millones se transforman en progreso tangible, el debate de hoy será recordado solo como un obstáculo superado en el camino al desarrollo de Melgar.





Es verdad que las obras no se construyen con indignación pero el artículo debía de haber mencionada que dicho crédito se busca sacar en plena ley de garantías generando intereses muchos más altos y que es una deuda que esperan ejecutar en solo dos años que quedan de gobierno, un ejemplo fue el consejo que se trasmitió esta semana donde la administración no mencionó con exactitud un ruta con valores ni tiempo de ejecución de los proyectos que buscan financiar . Además deberían mencionar que la deuda es hasta 2041 y que en el planteamiento no se tuvo en cuenta proyectos que ya estén en curso y que se podrían terminar en vez de crear nuevos que por tiempos lógicos no podrán ser terminados en solo dos años. La inversión si es necesaria y eso se sabe; pero la veeduría y el control acerca del gasto público es una responsabilidad de todos.