🚨 El proyecto del acueducto complementario en Ibagué vuelve a estar en el ojo del huracán
IBAGUE

Hoy la Contraloría General confirmó que ampliará la investigación fiscal sobre esta obra, tras las denuncias realizadas por el concejal Andrés Zambrano y el representante a la Cámara Duvalier Sánchez. Ambos dirigentes aseguran que se trata del “negocio del siglo” y que los hallazgos ya superan los 8.000 millones de pesos en contratos cuestionados.
La decisión del ente de control implica que no se limitarán a revisar muestras puntuales, sino que se auditarán todos los contratos, pagos y ejecuciones relacionados con el proyecto. El acueducto, también conocido como la obra del SIE, tuvo un costo superior a los 250.000 millones de pesos, pero la ciudad aún no cuenta con el servicio prometido, lo que ha generado indignación entre los ciudadanos.
Zambrano y Sánchez recordaron que hace tres meses alertaron sobre las irregularidades y pidieron a la Contraloría que pusiera la lupa sobre el contrato. “El control político sí sirve”, afirmaron, al destacar que sus denuncias fueron escuchadas. Según ellos, la investigación permitirá establecer responsabilidades claras sobre el manejo de los recursos y la ejecución real de las obras.
Los dirigentes fueron contundentes: “Vamos a saber realmente quién y cómo se robaron la plata de los más de 250.000 millones de pesos que costó este proyecto. Todos los que participaron del saqueo de este contrato, de este acueducto complementario, no van a estar tranquilos porque ahora tendrán que responder con esta investigación fiscal”.
Además de los presuntos hechos de corrupción, los denunciantes señalaron fallas graves de planeación y ejecución. “Aquí no solo hubo corrupción, también hubo improvisación, porque se normalizó ejecutar sin resultados, gastar sin cumplir y anunciar sin terminar”, enfatizaron.
La ciudadanía, mientras tanto, sigue esperando mejoras reales en el servicio de acueducto, mientras observa cómo los recursos públicos se pierden en contratos cuestionados. El anuncio de la Contraloría genera expectativa y presión sobre quienes participaron en el proyecto, pues ahora deberán enfrentar un proceso más exhaustivo que podría destapar aún más irregularidades.
El caso se convierte en un símbolo de la indignación ciudadana frente a la corrupción y la falta de resultados en obras que prometían transformar la ciudad, pero que hasta ahora solo han dejado frustración y sospechas.




