
Con la desclasificación de los archivos del DAS, Colombia conocerá muchas verdades ocultas
Para entender cómo funcionaba este «engranaje del terror», es fundamental explicar cómo se organizaba el G-3, esa unidad secreta que coordinaba todas las operaciones que hemos mencionado (Amazonas, Europa, Transmilenio y Escalera).
Aquí te detallo la estructura interna y el impacto que tuvo en otros sectores:
1. El G-3: Una «Agencia dentro de la Agencia»
El Grupo Especial de Inteligencia 3 (G-3) no aparecía en el presupuesto oficial del DAS. Era una estructura paralela diseñada para evitar el control de los entes de vigilancia (Procuraduría y Contraloría).
Financiación: Utilizaban «gastos reservados», dinero en efectivo que no dejaba rastro y se usaba para pagar informantes, alquilar apartamentos de fachada y comprar equipos de espionaje de última generación.
Personal: Seleccionaban a los detectives más «leales» y menos cuestionadores. Muchos de ellos fueron entrenados en tácticas de guerra psicológica.
Los «Blancos»: Cada operación tenía una carpeta o AZ. Al abrirse los archivos ahora en 2025-2026, se ha descubierto que tenían archivos de inteligencia sobre casi cualquier persona que hubiera criticado al gobierno entre 2002 y 2010.
2. ¿Cómo se conectaban las operaciones?
El DAS operaba como una red. Si la Operación Escalera detectaba que un abogado del CAJAR iba a viajar a Bruselas para denunciar al Estado, inmediatamente se activaba la Operación Europa para que agentes en el exterior lo esperaran, lo vigilaran y desprestigiaran su testimonio ante el Parlamento Europeo.
3. Impacto en otros Colectivos y Organizaciones
Además de los abogados y periodistas, la desclasificación de archivos ha mostrado que hubo otros «blancos» importantes:
Magistrados de las Altas Cortes: Se buscaba chantajear a jueces para frenar investigaciones sobre la «parapolítica». Se infiltraron esquemas de seguridad y se instalaron micrófonos en las salas de deliberación de la Corte Suprema.
Líderes de la Oposición: Incluyendo al hoy presidente Gustavo Petro, quien fue uno de los políticos más seguidos y perfilados por el DAS. Los archivos contienen detalles sobre sus movimientos, discursos y reuniones privadas de esa época.
Comunidades Religiosas: Increíblemente, sectores de la iglesia vinculados a la teología de la liberación o al trabajo social también fueron blanco de seguimientos bajo estas operaciones.
¿Qué está pasando hoy con esos archivos?
Con la orden de desclasificación masiva, el Archivo General de la Nación y la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) están trabajando en:
Digitalización: Para evitar que la humedad o el paso del tiempo destruyan las pruebas que sobrevivieron a la trituradora de 2009.
Identificación de «Falsos Positivos» Judiciales: Muchos líderes sociales que hoy están presos podrían quedar libres si se demuestra, a través de estos archivos, que sus procesos fueron montajes de la Operación Escalera o Amazonas.
Entrega de archivos a las víctimas: El gobierno ha iniciado un proceso para que las víctimas puedan solicitar su propia «carpeta de inteligencia» y saber qué decía el Estado sobre ellas.
Reflexión: Lo que revelan estos archivos es que el DAS dejó de perseguir criminales para perseguir ideas. La desclasificación es el paso final para desmontar ese modelo de «inteligencia política».




