
El panorama de la salud en Colombia acaba de dar un giro irreversible. El presidente Gustavo Petro ha sido tajante: «EPS que no sea rentable y no cumpla con su función social, desaparece». Esta medida pone fin a décadas de auxilios financieros y abre la puerta a una reestructuración total del sistema de salud.
¿Por qué se toma esta decisión ahora?
El Gobierno argumenta que el modelo actual ha permitido que los recursos públicos se pierdan en la administración de entidades privadas insolventes.
Deudas impagables: Las EPS acumulan deudas con clínicas y hospitales (IPS) que superan los 25 billones de pesos.
Falla en el servicio: Miles de tutelas diarias y esperas interminables en urgencias son el motor de esta decisión.
Cambio de modelo: El objetivo es que el dinero del Estado llegue directamente a quien presta el servicio (médicos y hospitales), eliminando intermediarios ineficientes.
¿Qué pasará con los millones de afiliados?
Esta es la pregunta que genera mayor incertidumbre. El proceso de liquidación no ocurre de la noche a mañana, pero el mensaje es de alerta máxima:
Traslado Masivo: Los usuarios de las EPS liquidadas serán movidos a entidades que sí cumplan con los estándares financieros (generalmente hacia la Nueva EPS o cajas de compensación estables).
Garantía de Atención: El Ministerio de Salud asegura que ningún paciente quedará sin tratamiento, especialmente aquellos con enfermedades de alto costo o crónicas.
Intervención de la Supersalud: La Superintendencia de Salud será la encargada de «tomar las llaves» de estas entidades para asegurar que los activos restantes paguen las deudas laborales y con hospitales.
El «Efecto Dominó» en el Poder
Esta decisión no es solo administrativa, es un movimiento político estratégico. Al liquidar las EPS insolventes, el Gobierno acelera de facto su Reforma a la Salud, centralizando el manejo de los recursos a través de la ADRES (la «gran tesorería» del Estado).
»No estamos destruyendo el sistema, estamos eliminando lo que ya está quebrado para salvar la vida de los colombianos», afirman fuentes cercanas a la Casa de Nariño.




