
La entrega de la pavimentación en el barrio La Laguna se convirtió en un escenario de contrastes que dejó a más de uno sorprendido. Lo que debía ser un acto administrativo, terminó siendo el tablero de una pugna política por la «paternidad» de las obras.
Por un lado, el alcalde Francisco Bermúdez socializó con su equipo el avance del 15% restante de un tramo que la administración anterior dejó inconcluso. Por el otro, en un acto paralelo, el equipo del Partido Conservador, liderado por el representante Alejandro Martínez y el exalcalde Agustín Manrique, hizo presencia para reclamar la autoría del proyecto, recordando que fue gestionado bajo su mandato y con recursos de regalías.
El evento sirvió de plataforma para que el Representante Martínez hiciera un extenso inventario de su trayectoria: desde la nueva alcaldía hasta el mejoramiento de la malla vial. Un recuento nostálgico que abarcó sus etapas como concejal, alcalde, diputado y Secretario de Infraestructura.
El vacío en el balance
Sin embargo, entre tanto recuerdo, hubo un silencio ensordecedor. Martínez enumeró con detalle los logros de sus cargos locales y departamentales de años atrás, pero olvidó mencionar su gestión actual como Representante a la Cámara por el Tolima en beneficio de Melgar y la zona oriente.
A pocos meses de finalizar el actual periodo legislativo, la lista de obras del pasado solo resalta la escasez de resultados del presente. Mientras el Representante se aferra a las placas de concreto que ayudó a poner hace años, el Tolima y el oriente siguen esperando que su paso por el Congreso deje algo más que discursos de inauguraciones ajenas.
La política no se vive de recuerdos, se justifica con resultados. Y hoy, la deuda con el departamento sigue creciendo mientras el reloj legislativo se agota.




